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vendredi, septembre 22, 2017

11 La sociedad industrial

desde hace días vengo ruminando este texto. ¿Qué significa la sociedad industrial? Una de sus características se origina en el tiempo en que se mecanizó la producción, otra sería cuando se empezó a producir en grandes cantidades, primero, para satisfacer una demanda humana (ligada a la necesidad), enseguida para crearla (el tema de la serie Mad Man, la publicidad ocupa todo).

Las sociedades industriales como las europeas, Francia es uno de los países más industrializados, han mencanizado la producción en detrimento de las personas que son reemplazadas por robtos, de ahí que se hable de la "desaparición del trabajo salariado". Los niveles de producción son tan altos que se produce demasiado y que esto supera la demanda creando basura!

no es ser apocalíptica, la producción industrial ha mecanizado, y contaminado todo. Digo todo, para empezar por el sector alimenticio donde las sustancias tóxicas, las manipulaciones genéticas para obtener ganancia, han terminado convirtiendo en un problema sanitario la alimentación. El otro aspecto, el que padezco a diario, es la mecanización de las relaciones humanas, A fuerza de exigir rendimiento y perfomance en todo, ser eficaz, palabra que usa mucho el actual Presidente, Macron, la gente se ha olvidado de vivir. Nadie mira nada, nadie escucha, nadie atiende.

Es la vida de la sociedad industrial, el aburrimiento y la monotonía, debido a la mecanización y la repetición de los tiempos de trabajo,  imponen un tan tan lento y sordo. En provincia, vivo en la ciudad de Pau, al pie de los Pirineos, la vida es todavía más lisa, y sin contrastes. La ciudad funciona con el tiempo de trabajo, las calles no tienen espacios para caminar y privilegian el el auto. Si miramos un mapa de Francia aéreo, veremos que es una dispersión de casas individuales en torno a un centro muy pequeño. Es decir, la "casa dormitorio", del trabajo a la casa, de la casa al trabajo. Esto ha creado una sociedad de gustos individuales y parejos, un ego egoísta y autocentrado y autosuficiente, una falsificación de la existencia en torno a esos valores de éxito, monetarios, y básicos. El encuentro social, la conversación, el tiempo compartido es mínimo. Como resultado es una sociedad que funciona como una contaduría, que monetariza todo, todo, su tiempo, sus frases, sus gestos, su saber común. Una cosa alucinante es que nadie comparte lo que sabe o aprende con la experiencia, para cada cosa existe un especialista (sic). Cosas simples, como por ejempo, si hay hongos en el bosque, o no sé, a qué hora pasa el tren que va a París. Todo es automatizado y mediado por una máquina!

es el horror encarnado. una vida es para poder disfrutar de la compañía, de la conversación, de la risa, del mundo que nos rodea en general, no para vivir encerradas automatizando gestos. Y es eso, cero aconteciemiento, cero compañía, concersación, sorpresa.

Una persona creativa inventa el acontecimiento, decía Franz Kafka, y es cierto solo en parte porque el lenguaje necesita de los demás para existir. El mismo tuvo una vida distinta, la vida no estaba tan atomizada y tan amenazada con ser una repetición de gestos de sobrevivencia como lo es ahora.

En suma, en esta Francia que se vacea de sus mejores características, el arte como alimento importante, el encuentro, el café, la caminata, se ve cada vez más homologada con la vida en países como Estados Unidos (los selfs services, los burger, starbucks, mac donalds, abundan), y al servicio de la obsesión de eficacia de contadores, administradores y tecnócratas.

me detengo un instante: miro por la ventana, la calle está vacía, de vez en cuando algún anciano.a atraviesa la calle (la gente mayor es la que circula a estas horas de trabajo), las veredas con angostas y llenas de protuberancias que impiden caminar distraida. A lo lejos la montaña es la única perspectiva agradable, además del verdor de la vegetación que disimula esta pobreza humana.
Si no es el centro, que es pequeñísimo, nada se altera. La gente parece adormecida, dormida, ausente. Nadie se mira, no hay mirada. Y nadie se habla. En este edificio que no es capitalino (pero que reproduce a la letra el modelo de la metrópolis), las vecinas, casi todas mujeres, no mantienen sino  relaciones administrativas. Nadie sabe qué sucede con nadie. Encierro y sofoco.

A mí, esta vida no se me parece. No puedo ser sedentaria en lo cotidiano porque no tengo una cabeza sedentaria. Me gusta la gente, todo tipo de gente. Y es lo que alimenta mis ideas, mis emociones y sensaciones. Me siento una salvaje amazónica (con mucho orgullo) en medio de un páramo.

Me aventuro a decir que esta forma de vida crea una serie de patologías mentales, afectivas, y de lenguaje. No solo existe el peligro concreto de que el clima del planeta enloquezca y que las poblaciones desaparezcan, sino que también de que las personas decidan hacer todo por desaparecer, a tal punto su vida les parecerá sin sentido. Observemos lo que sucede a nuestro alrededor, exploremos, reinventemos y no nos dejemps dominar. Sobre todo las mujeres que llevamos la peor parte de este horrible relato.

dimanche, septembre 10, 2017

Crítica a la vida moderna 10

Las redes sociales han facilitado los vínculos, pero también ha ensanchado las persecusiones, las censuras. Y los insultos. Cada vez que se abre una alcantarilla sale el agua sucia que invade el espacio sideral. El anonimato, la posibilidad de espiar sin ser visto.a, facilita este trabajo socio y poco noble. 

Lo peor es cuando una persona piensa que entiende lo que lee, que en las frases leídas está la clave que conformarán sus fobias y sus paranoias (el sentimiento de ser el centro del mundo y que todo se dirige a nosotro.as) haciendo que su mirada sea inquisidora. Muchas veces lo es porque es una mirada  que coloca al otro.a fuera, es "exonarrativa", no se incluye en su relato o en el que intenta hacer de su vida, de su cotidianidad. 

por eso mucha gente comprende lo que no es, no lo lleva al plano universal, sino al particular. Yo soy el centro y se refieren a mí. Sic.

Otra patología de este momento en el mundo hiperconectado.

curiosa sanesación la de verse observada sin obervadores, sin miradas encarnadas.

coloco la portada de mi último libro, que al horno se va. (no es mi sintaxis, vino, así, sola). Está en proceso de impresión y sale en Madrid, en la editorial Trifaldi (adoro la portada). Para las personas interesadas, se podrá comprar por Amazon.


vendredi, septembre 01, 2017

Crítica a la vida moderna 9

Ayer tuve un día totalmente desafinado, una cuerda rota que me resonó todo el día en el vientre.
Me da cierto tremor confirmar algunas intuiciones del tipo de patologías sociales, o no detectadas y absolutamente ignoradas por la sociedad consumista. Es decir, lo que era antes considerado como patología es aceptado como normal porque rinde una ganancia.
La sociedad francesa estás muy neurotizada, una sociedad en cuentas y cifras, termina esclerótica y adormecida, y ese es el caso en Francia. Hay mucha frustración porque el placer de la gratuidad y el don ha desaparecido. Resulta que ayer fui a ver a la vencía en buena samaritana. Es una mujer que vive sola, bastante afectada mentalmente, con una mirada paranoica bastante desagradable. Duré 5 minutos en una conversación con ella, antes de que se desatara el síntoma del delirio. Empezó a hablar sola, la mirada furiosa, tuve que inventar algo. Y me fui.
No entiendo cómo el sentido común no avisa del peligro más evidente: hasta dónde puede soportar una sociedad basada en vínculos de interés, completamente individuales, cuando estamos atravesando una etapa en la que lo colectivo como forma de vida, es la única esperanza de supervivencia. Es decir, si no adoptamos hábitos colectivos solidarios y conscientes, nuestra supervivencia peligra. Nada podemos solo.as frente al desastre climático, social, y moral al que asistimos como parte de una crisis de sistema. Y de paradigmas. En solitario, quién comparte la información de cómo hay que actuar, vivir, para lograr salir del desastre? Todo lo que hemos aprendido para encerrarnos en nuestra jaula, no sirve. Estoy segura de que nadie sobrevivirá solo.a, por más dinero que posea.

Hoy pensaba, cómo cambiaremos el sentido común, cómo aprenderá tanta gente que los recursos naturales se acaban, la salud empeora, el aire se enrarece y el trabajo asalariado desaparece. Cómo enseñar la frugalidad y la bondad?
Preguntas recurrentes...

jeudi, août 17, 2017

crítica a la vida moderna 8

estamos inundando.as de imágnes del atentado de ayer en barcelona, ciudad donde he vivido por temporadas y que me es particularmente cercana. No me gusta hablar con la emoción del instante, aprovechar coyunturas, aumentar el grueso de las "opinaderías" en la web.

esta forma de guerra barata, con lo que está a la mano, ejecutada por los que se dicen "el ejército islámico", no es solo terrorismo deplorable a secas, es más complejo, y tiene que ver con la posición de occidente que ha impuesto la guerra en parte del oriente medio. Pocas veces nos preguntamos cuáles son los rostros de quienes mueren día a día en atentados en Irak, Afganistán, Siria, o cualquier otro lugar acosado por la guerra. "La coalición", de la cual forma parte España con su gobierno de derecha, ataca, no rinde cuentas.
No puedo evitar pensar en lo desmesurado de las reacciones que no se interrogan sobre el tema de fondo, que es político. No creo que sea la identidad, además mcuhas veces comprendida como un producto, lo que esté atacando, es un conjunto político, cultural.

Barcelona es una ciudad que sufre los problemas de toda ciudad globalizada, emigración, saturación, costos altos, desarraigo, homogenización de la ciudad, etc... No es el paraíso turístico que se halaga mostrar en las redes, es una ciudad que padece ese turismo que ha generado un enorme desarraigo entre la gente que vive en esa ciudad.

de pronto, la gente se siente atacada en "su nodo de vivir", pero ¿cuál es ese modo de vivir?
esa es la pregunta que hay que tratar de responder, la respuesta a estas escaladas teroristas no es técnica, es política.

mercredi, août 16, 2017

Crítica de la vida moderna 7

de vuelta a casa, cierto recelo de regresar en auto, sobre todo en las autopistas francesas, que son, por su forma matemática y fría, una cachetada a la imaginación que desea contraste, ir lento. Creo que alguien dijo que la "identidad francesa" la fomentó las redes de transporte. Yo creo, y no soy la única, que se debe dejar de estriar el territorio de asfalto y dejar de fomentar el auto como el trasnporte ideal. Es egoísta y aturde, y si antes me gustaba, en distancias cortas, ahora lo detesto.

bajemos del auto.

llegando a Pau, había una bruma fantasmal, silencio, muy lejos del tumulto de París, aunque menos que de costumbre porque es agosto, ah, la soledad de los Pirineos. Se puede pensar mejor ante la ausencia de miradas, pero hay menos evento, lo que nutre a una imaginación sedienta de sucesos...

regreso...

alguien llama...

 velada en el restaurante Manko

quedamos  en París con un amigo fotógrafo para hacer una incursión en un resturante peruano en la lujosa avenida Montaigne en París. Necesidad de sabores y aromas que recompongan el interior, luego de accidente en auto, que quedó deshecho, la sensación de haber pasado cerca de la línea vital es intensa. Comprendemos lo frágiles que somos y lo veloz del imprevisto, no fue nuestra responsabilidad, sino la de un conductor que perdió el control de su auto. La densidad del tránsito en París, la aprensión que inspira esta ciudad incluso entre la gente que ha nacido en el mismo país, crean como un cerco de desconfianza. Algo tiene que ver el hecho de conducir a la defensiva, en terreno extranjero. El lugar (restaurante donde es socio Gastón Acurio) era entonces una especie de nido que podía acoger con sus sabores, sus lámparas belle epoque, su suntuosidad y su griterío mundado, un alma descolocada, en contacto con zonas grises de la experiencia desde que la madre de mi compañero se fue de forma intempestiva. Es difícil nombrar estos instantes, hay algo que se rasga, que se descompone en el lenguaje. Son momentos a los que todo.as asistiremos, y hay que estar preparado.as. Todo esto hizo que esa visita, guiada por la sobriedad del jefe de concineros, Melio Oriundo, fuese un isntante de verdadero sosiego. Melio ha nacido en el mismo departamento que yo, Ayacucho y tiene esa austeridad andina que yo perdí al crecer en Lima, tan alborotada. Su presencia se me hizo grata inmeditamnete, tocaba las orillas de mi contienente y de mi país valorizado por la mercadotecnia, ironía de la vida. La cocina peruana es revalorizada por una imagen de comida equilibrada y diversa. Su mestizaje de origen ha sido exportado gracias a las tencologías de comunicación y de marketing. Algunas veces ese azar objetivo produce este acomodo en el rompecabezas mundial. Un espacio pequeño que no garantiza duración pienso, puesto que las modas impuestas por la mercantilización son siempre caprichosas y aleatorias. Solo si se entiende este fenómeno como la valorización de una trayectoria cultural reconocida, de una historia como país, será durable.

La identidad por el estómago.

ya que no tenemos una identidad histórica, el estómago cumple un rol importante. Cumple el papel de la narración, de escritura de la historia a través de los sentidos. Cada sabor puede unir esas partes dispersas del país diverso que es mi país, pero no sé si eso funcione por mucho tiempo. La idea, como abstracción y sin asidero concreto, sin continuidad, puede terminar siendo consumida y desechada. Todo lo que se consume como cliente termina en el tacho de basura.

estamos en días grises, con lluvia, en pleno mes de agosto. algo se ha modificado en mi calendario individual. El hecho de vivir a través de las redes y ausente de una prosa colectiva, me devuelve una experiencia fantasmal y abstracta. Ya no vives donde vives sino en donde apareces de forma virtual, así, me levanto y estoy conectada con el Perú, con Venezuela o con México, de tiempo y tiempo visito Francia, y sin embargo, vivo aquí!

seguiré con esta idea del cuerpo ausente de la comunicación

es cierto que en París, por ser una ciudad cargada de eventos, se te exige una presensia activa, menos pasiva.




lundi, août 14, 2017

Crítica a la vida moderna 4

 un día calusoro en un París casi vacío. Es extraño, como si hubiese habido una catástrofe y todo el mundo andase en refugio. Hemos caminado mucho, plazas solitarias, cafés vetustos, llenos de objetos y con poca gente. La verdad que París es rico en espacios secretos, pasajes, calles desiertas, pequeñas ciudades dentro de la ciudad. Estos días he tratado de descifrar que hay dentro de lo que llamamos una trama vital, esas narra ji es que construimos día a día esperando dar un sentido a nuestra vida. Los viajes vividos por personas sensibles, despersonalizan porque hacen que esa trama se agujeree, se haga huecos con espacios que son bolsas de tiempo vacío. Hay que poner cosas dentro de ellas aunque no sabemos cuáles. También he estado pensando qué es la vida frente a la muerte, es inevitable cuando alguien se va, su energía se disuelve, qué sucede?  Feo que toda expresión de afecto cura, junta, recupera, da alegría. Me dio pena no tener esa generosidad que no espera retorno. Me hubiese gustado ser más generosa. Aprender. Estar en armonía, sentir que podemos entrar en un movimiento cinético con ,a naturaleza, con los hechos más duros, o más inesperados. Cuando hay compañía, cada cosa está repleta de palabras, de gestos. Eso es importante. Esta noche nos iremos al restaurante peruano con u. Amigo fotógrafo. I tentamos enraizar os a través de la comida. En este caso, de dos pisco souers.

mercredi, août 09, 2017

crítica a la vida moderna 3

es verano, o se supone que es verano, sin embargo hace frío, 14 grados, 18 grados, máximo.

el día está gris, es una sensación extraña.
en verano el rimto d ela vida en el norte se transforma. La gente abandona las ciudades hacia el mar, campamentos turísticos, hoteles, playas, se saturan de autos y casas rodantes. Estas vacaciones pagadas, o derecho a un mes de vacaciones, es uno de los derechos sociales más apreciados por los franceses, todo el año se planifica el mes de agosto. Desde los años 30, cuando se rueda la película de Jacques Tati, este derecho marca el ritmo del año, todo el mundo espera su recompensa y se abandona el ritmo laboral. En América latina no conocemos estos privilegios, tomamos vacaciones cuando se puede y nadie tiene asegurado ese tiempo de descanso. "Los pobres adoran trababajar", sic, sic.

estoy agotada de las noticias sobre Venezuela, lo que me mantiene en choc es la dimensión de la calumnia y de la mentira. Hay un mundo que funciona gracias a esa dominación, que incluye un desprecio profundo por el otro, una forma de racismo, es terrible. Es algo que me ofende profundamente porque creía ingenuamente que el orden mundial reposaba sobre un respeto mutuo. Me doy cuenta que solo funciona entre quienes se consideran "iguales". De esta manera, tienen derecho a ser llorados quienes son visibles ante la mirada de los dominantes, los países ricos que no pueden hacerse cargo de la existencia de otro que no emerge para él. Me hace pensar en Paul Ricoeur y sus ideas del recorrido hacia el reconocimiento. Hay un trabajo enorme para reconocer al otro como un semejante (connotación religiosa al margen), un igual.

vaya día, pensar en leer en el calor de una camita, esperar a tomar un té y un pastel, pasear por el castillo de Henri IV, mirar las cadenas de montañas pireneicas...

reposar...


mardi, août 08, 2017

Crítica de la vida moderna 2

regresa de hacer un recorrido por varios centros comerciales periféricos de Pau. La misma distribución de las ciudades, con parqueos inmensos, coonstrucciones de dimensiones inhumanas, enseñas, anuncios, un acoso permamente de la "sociedad de consumo" para la retina que se agota. Incluso la luz dentro del centro comercial es blanca, justamente para hacer que compres y te vayas rápido, automatismo de la sociedad neoliberal. Robotización del gesto. La trilogía trabajo-consumo-deshecho es un mandato, todo el mundo obedece, clase media mayoritaria que existe solo como consumista. La elite, los ricos, no tiene que soportar la monotonía de estos gestos, puede elegir. He ahí el gran lujo. Resultado he renunciado ir al supermercado sino es solo para comprar lo que no encuentro en las pequeñas tiendas Bio, o en el mercado central de la ciudad. Ahí existe aun "contacto humano",  lejos de las moles aplastantes de los centros comerciales que se parecen todos, absolutamente todos. Que sea Pau, París, Caracas, Madrid. O Lima. La misma vida chata y sometida, con avería simbólica.
Descubro que lso relojes Swacht no se reparan!
merde. Yo tengo un par comprados en Caracas que ahora son basura.
mala conciencia de burguesa que piensa en verde.
El centro de Pau cada vez más vacío, vamos unos días a París, en esta época es una ciudad para turistas, llena de turistas. Pero como unos amigos están fuera, nos dejan las llaves de su departamento y podemos pasar algunos días vagabundeando por sus calles, visitando parques y yendo a algunas exposiciones.
cada vez que miro la forma como está diseñada la ciudad, pienso en Henri Lefevbre y "su derecho a la ciudad", un momento, ¿esta ciudad? Pasa que estas ciudades están cuadriculadas, diseñadas con compás para que vayas siempre a comprar, el contacto humano es mínimo. ¿Cómo saldremos de la trampa del auto para ir a comprar, a la casa, a "dar una vuelta", como decía en Lima cuando era adolescente?
mucha gente no me comprende, cree que tengo una mirada pesimista. Y no, acabo de oír en la radio que en Francia hay que evitar el auto, cueste lo que cueste, de la misma manera que en madrid, lima o barcelona. no se piensa igual en auto, a pie se mira lento, y se mira mejor...
caminemos.

lundi, août 07, 2017

Crítica de la vida moderna 1

Hay instantes en la vida en los que hay que enfrentarse con lo esencial, por ejemplo, la pérdida de un ser querido es la más frecuente y la más dura. Es algo que siempre le sucede a los "otros",  Soupault dixit, pero nunca a las personas que queremos, es como si nuestra vida fuese la vida de ello.as.

Lo que más duele en estos casos, no es que la persona se vaya, eso creo que todo.as nos lo esperamos, es que no haya sido una vida plena, completa.

La vida moderna encierra a la gente en la inminencia del individualismo. La muerte es percibida a través del prisma egoísta, un hecho sin rito, sin valor simbólico. Es lo que he sentido ahora que una persona próxima de la persona que quiero se ha ido, su desafección (su lado administrativo), su completa ausencia de vínculo con los demás, su falta de empatía con lo que sentimos. Es lo que más duele.
En las sociedades occidentales el individualismo y el sujeto todopoderoso ha roto con todos su ritos y vínculos colectivos. La vida es mucha veces encierro y pánico a la muerte; separado.a de la naturaleza, este individuo.a industrial sufre, se deshumaniza porque se convierte más en una máquina que en un ser sensible que produce sentido. Es lo que llamo la "crisis de este mundo moderno", así no podremos durar, y más que animalizarnos (los animales sienten y piensan muchas veces como nosotros), nos robotizamos. Esa sensación es terrible, porque se parece al vacío que es lo que más nos congela el corazón. Una vida más ligada a los demás, sin ese aislante que la vida moderna impone, con gestos de afecto, con contenido, una suma poética de hechos que se unen al mundo, todo lo contrario de lo que sucede muchas veces con la gente que se va como vino al mundo, sola y sin haber compartido gran cosa. Lo más íntimo, lo más personal. Hay que confiarse a los demás aunque cueste.

Il faut réfléchir...

vistos tres veandos retozando sobre los campos dorados del Gers mientras regresábamos de casa de un amigo.

samedi, août 05, 2017

la búsqueda de una sobriedad feliz

mucha gente se hará la pregunta del por qué me intereso tanto por el tema venezolano. Y voy a detenerme un instante en este asunto. Cuando llegué, llegamos con Olivier a Caracas en el año 2010, no tenía idea de lo que estaba sucediendo a nivel político. En México, el país donde habíamos vivido antes, resalto que Olivier es funcionario público y que por suerte pudo estar ex-patriado en México, Venezuela y antes, el Perú, donde nos conocimos, había oído hablar lejanamente de la "revolución bolivarian", de Chávez, etc, pero hasta entonces, mi cultura política era pobre, conocía algunas ideas y conceptos, pero lo mío era la literatura y estaba segura de eso, así que no prestaba tanta atención a lo político aunque venía intuyendo, desde mi tesis en La sorbona, que el hecho de mombrar, elegir un código, eran valores de acción que se podrían considerar como políticos, es decir, yo actuaba desde una toma de conciencia de mi situación como mujer, como minoría en el discurso, y como dominada.
Cuando llegué a Venezuela, mi asombro fue intenso, descubrí que el mundo podía funcionar de otra manera, que el lenguaje funcionaba de otra manera y de que buscaba "otras respuestas", independientes y libres. Choc total, mi fascinanción por ese proceso de nombrar de esa "otra manera" empezó a descubrir espacios en blanco donde se inscribía un nuevo texto. No hay nada más emocionante que empezar a escribir una gran novela y Venezuela me extendía el papel, no para romantizarla o estigmatizarla, sino para descansar en ese movimiento, para nutrirme de él. No soy historiadora sino esrcitora y me interesan más las sensaciones, las impresiones, más que hacer abstracción de estos momentos, aunque escribir sea también hacer eso. Solo en parte es mucho más complejo y son ambos procesos combinados. Llegada a Caracas mi neurosis femenina  estaba en su punto más álgido creo, ningún hombre comprende esta necesidad de reconstruirse desde los esconbros.  La identidad femenina oscila entre la inmanencia impuesta y la temeridad que hay que asumir para enfrentar esa fatalidad.  Fue la primera y única vez (vendrán otras sin duda) en que escuchaba una música, un lenguaje que me reconciliaba con el mundo, con los hombres y con las mujeres. Era el incluir el femenino, hablar con respeto de las mujeres. Recuerdo una escena de televisión donde se veía a Chávez enseñando a su hija a manejar, creo que era Carola, la menor. La forma en cómo le hablaba, el cuidado, el respeto, eran tan nuevos en mi registro afectivo, que me empecé a interesar en ese proceso, en su lenguaje, en su forma de romper con la tradición epistemológica, en sus fallas, incluso. No podrá ser perfecto y es conciente de esa paradoja, pero es tan intenso, tan poético que no podía sino seguir.
No he trabajado nunca con el gobierno bolivariano, y no lo haría, salvo si es indispensable y hay una necesidad vital, he publicado un libro con una editorail de Ministerio popular de la cultura y les he dado otro, con una serie de textos, para que salga libre de derechos. Honestamente creo que la literatura no aporta nada si se rinde al sistema y opta por esa mercantilización a ultranza que obliga a quienes escriben a ser sus propios promotores y promotoras, forma sutil de prostitución que el neoliberalismo ennoblece tratando de crear una épica.
La literatura, mientras que la persona que escriba sea libre y se interpele constantemente, no corre peligro de ser panfleto ni doctrina. Creo que los "bolivarianos" son una forma de dinámica popular, con otra simbología y otros medios de expresión, lo que hiere la sensibilidad occidental tirana que ha dividido el mundo entre salvajes y civilizados. Esta es una guerra en el terreno de cómo nos vamos a representar el mundo, si en términos de igualdad o de dominantes y dominados, explotadores o explotadas. Una vida sobria y feliz, es posible, en todo caso es la utopía concreta que ilumina un poco el panorama. Es difícil transmitir esta sensación, es como una espera, un estado de contemplación sosegado en el que cada cosa encuentra su lugar. Sin duda es lenguaje e imaginación. Mientras hablemos desde el apego (afecto), creo que no hay nada que temer. Seguiré con más notas...

dimanche, juillet 30, 2017

En Venezuela, una fecha histórica.

Ayer se votó en Venezuela por la consolidación de una Asamblea Constituyente, algo que se ha hecho contra viento y marea, en medio de una amenaza de guerra civil de parte de la oposición que no desea ver consolidado un gobierno de tendencia socialista. Decir tendencia es decir que es su ideario más importante, aunque en el fondo sea mixto, una sociedad donde el capitalismo neoliberal sigue estando muy presente.
Me hace pensar en que en este proceso se juega algo más importante: la validez de las democracias neoliberales. Este proceso es muy violento en una sociedad donde circulan armas, hay gurpúsculos armados y gente que se actúa como en el lejano oriente (ver notas sobre la imitación del ISIS de algunos grupos de protesta identificados con la MUD, partido de oposición). Para comprender mejor lo que sucede en Venezuela, hay que conocer su relación con Colombia, problemas fronterizos, geopolícos (Colombia es el país con más bases norteamericanas) y la ubicación estratégica de Venezuela (por eso los países con bases militares, como el mío, han parado la ola bolivariana). La idea de fondo es sancionar al gobierno bolivariano que ha sido desfigurado por los medios, todos, todos, coludidos en vender la misma versión: el gobierno de Maduro sería una dictadura (desde Chávez, sic) con tendencia a consolidarse, si es que ya no lo es. Sucede que yo he vivido cuatro años en Venezuela, del 2010-2014, año de la muerte de Hugo Chávez, y lo que he visto es una sociedad en plena efervescencia, una movilización popular política y una imaginación creativa e irreverente. Es un movimiento con su propia épica y un universo simbólico propio. De ahí su fuerza. Sobre sus errores, que sin duda son muchos, les compete a ellos encontrar el equilibro, desde la democracia protagónica, como piensan hacer dando un estatuto a las comunas, y no por órdenes impuestas desde el extranjero. La templanza y la fortaleca moral e ideológica de las que dan muestra estas elecciones, hacen que sea una fecha histórica en la narración escrita de América Latina. Ningún país se había atrevido antes a desafiar la amenaza de los Estados unidos y la Unión Europea, preocupados en demostrar que cualquier intento de gobierno que no sea neoliberal, y que preovenga del sur, tiene que ser esencialmente fallido, incapaz, irrealizable. Esta visión es racista y neocolonial, es una forma de gobierno (a través de las redes sociales, culturales, educación, prensa y elites intelectuales), que se hace solo. El "dominado" solo ve lo que es capaz de ver, y en esa miopía integra como configuración mental la de su dominante, incluso cuando se trata de alguien que forma parte de la clase tradicionalmente "explotada". La propaganda planetaria indica que todos somos parte de una gran "clase media", con derecho al consumo, y ese derecho, solo se consolida si aceptamos que no hay otra salida que la sociedad de libre mercado. There s no way, sentenció Thatcher. No es que Venezuela sea una sociedad que reniegue del mercado sino que piensa en cómo generar otros valores, más humanos,  o si se quiere un nuevo humanismo que coloque a hombres y mujeres en el centro de la democracia. En realidad es la primera propuesta que pretende dejar atrás el modelo burgués de democracia para inventar otro más plebeyo, sin los valores de clase de la burguesía considerados como obsoletos. Recordemos que vivimos una crisis climática sin precedentes que el modelo hiper industrial, consumista y burgués, copiado del modelo euroamericano, es la enfermedad, que las relaciones colectivas han desaparecido frente al imperio de un yoísmo casi esquizofrénico, yo, y nadie más importa. Ningún vínculo con el exterior. Esta situación de las cosas hacen pensar en "socialismo o barbabarie" (Claude Leffort y Castoriadis) o en el "simulacro de paz del capitalismo" del que hablaba Bolívar Echevarría. Ahora mismo que está pasando bajo presión externa, es no reconocer las elecciones de la Constituyente para propiciar un enfrentamiento. Es obvio, como me decía un amigo, que la oposición está "en guerra", es una sublevación armada (los muertos son casi siempre originados por personas extrañas, paramiliares? que dispararn contra la muchedumbre cada vez que hay alguna manifestación convocada por ellos) que busca una respuesta violenta de parte del gobierno que hasta ahora contiene ese estallido (que ya lleva muchas muertes, de las cuales, una parte son responsabilidad de la opsición, otras por accidente y algunas por abuso de autoridad que deben y confío en que sean castigadas), sobre todo la población más vulnerable, la que está protegida por el gobierno con las CLAP (canasta básica familiar) y otras formas de protección social.
Es un tema extenso que quiero seguir analizando, por ahora estas notas...

dimanche, juillet 09, 2017

¿qué pasó con el clima?

Ya nadie se sorprende de que cada día haya un episodio climático excesivo: o canícula o inundación, o sequía. Tal vez nos adaptemos a estos transtorno. O tal vez no, y en ese caso, solo queda emigrar, abandonar la tierra en la cual vivimos. No hay planeta B, eso es una evidencia, por lo que solo nos queda cuidar el que tenemos.

día a día constato que las relaciones han adelgazado en lenguaje, que no hay lenguaje, que nos conformamos cada vez más con poca cosa, repetimos, sin razonar, sin imaginar otras cosas. Me pregunto si las redes sociales no terminan siendo una forma de dictadura. El Twitter no permite sino la síntesis de la idea, su detritus.
mujer detritus
homo detritus.
no se puede pensar en cinco líneas.
es imposible.
terminaré escribiendo siempre así, por estrofas. La falta de aliento de la frase es la falta de aliento de la experencia, tan pobre, tan desnuda.

la ennfermedad muchas veces es ajena a la persona que la padece. puede que bloquee todas las redes del pensamiento y solo permita reacciones básicas, no lo sé. Ver a una persona grave que no asume su enfermedad, me hace pensar que nunca estaremos preparadas para lo esencial: asumir la vida como una travesía que encalla en una playa donde nos quedaremos para siempre.

¿por qué hemos desertado en la experiencia? ¿qué nos ha hecho aceptar una vida tan pobre, tan falta de épica? Sin embargo, el mundo no es homogñenio, hay otros espacios donde la vida tiene otros colores, o tiene colores.

cuanod transito por una autopista francesa me digo: toda esta belleza que ni siquiera se puede contemplar. he pensado en escribir sobre el gusto por el detalle de Francia..

busquemos los refugios hablados...
esa es mi consigna.

mardi, mai 02, 2017

¿por qué tanto nihilismo en la sociedad francesa?

Estas elecciones tienen un punto ciego, nihilista, el del voto en blanco o la abstención. ¿Se puede ser indiferente a la llegada del Frente nacional al poder y qué significa esto?
-Expulsión de extranjeros y guerra contra el Islam
- ninguna política de transición energética
-fronteras cerradas
-posible anulación del derecho al aborto
-restricción de la libertad de prensa
-cero programa en educación, en vista del nivel de sus candidatos, lo mejor sería pensar que la educación no sirve para nada.
-no hay propuesta a la política neoliberal, con el cierre de fronteras basta y sobra, puesto que el problema es la globalización y, sobre todo los extranjeros.

en realidad es mucho más grave de lo que se deja ver, hay una crisis de paradigma de sociedad, de representación, de LENGUAJE. La gente no sabe cómo nombrar ni describir un futuro en común, Jean-Luc Mélenchon logró algunos acuerdos, de ahí que mucha gente que votó Frente nacional votase por su agrupación (no es partido, ojo), La Francia insumisa, apoyándose en algunos pruritos nacionalistas, tipo, "la grandeza de Francia", la quinta economía de Europa, y Francia no es España, cosa que me disgustaba, aunque su programa fuese bueno, tanto como el Benoit Hamon (PS, candidato a quien quemaron inmediatamente), por otro lado. Nadie lee los programas.
atención al tambor.
Si bien el neoliberalismo es el nicho donde crecen las desigualdades y se acumulan las aguas turbias del resentimiento y la frustración, no es la única causa (hay regiones prósperas en el norte, donde no hay desempleo y se vota Frente nacional!). Es que el cambio tendría que ser completo, la sociedad entera debería cambiar para empezar una transformación lenta y durable. El valor trabajo salariado, tal y como se viene entendiendo es uno de los temas más complejos, nadie quiere oír que se le diga que está en vías de desaparición. Es un proceso que se está dando al margen de las instituciones, es decir, que mucha gente trabaja por su cuenta en el sector llamado terciario, o de servicios, a cambio de poco dinero o a cambio de nada, una nueva forma de trueque en muchso casos. Esto ya existe, ¿quién lo dice? Nadie. Solo se promete que se va a terminar con el desempleo.

La gente que votó por Mélenchon no fue tanto por su proyecto eco-sostenible, ni su visión geopolítica, sino porque prometió devolverle a la clase obrera un rol protagónico que ha perdido, ofreció la palabra, la creación de sentido en el lenguaje, a una parte de la población  con acceso restringido, eso es lo que ha primado, no los grandes ideales, la visibilidad. Por eso regresan a Marine Le Pen, ahí donde creen que tienen todavía un lugar.

Hay una falta de lenguaje, de texto, aterradora, ni siquiera los periodistas saben muy bien de qué hablan cuando describen o analizan la situación. Lo más grave es que esta "crisis de civilización" no tiene antecedentes, creo que es una ruptura en el hilo narrativo de la historia. Lo creo.

El problema de los que votan en blanco o se abstienen es que facilitan la venida de una catásttofe anunciada, es la consolidación de la tiranía, de la dimisión frente a un poder cada vez más escandaloso y más brutal, el del dinero. Esta "razón materialista" está en todos los discursos. Oponerse a alguien que no tiene otro lenguaje que el acusativo (Marine Le pen, o su sobrina), sin reflexión, es imposible. Emmanuel Macron, cierto, no encarna un programa económico deseable, está atado a las patas de ciertos poderes fácticos, cree en el "emprendedurismo", pero, hay un lenguaje con el que se puede tejer una salida hacia otro modelo de sociedad. Ya están los dados lanzados, las prouestas se han hecho, circulan, hay espacios, intersticios, su visión del mundo no es cuadriculada, hay un texto que se muestra en cada una de sus intervenciones, reconoce un rol fundamental al arte y a la literatura, la cosa es escribir en esas casillas otros contenidos, con otros textos. Y otras voces. No se trata de dinamitar la pizarra donde se escribe para tener un agujero oscuro. De eso se trata en estas elecciones, de no caer en el nihilismo.
¿Por qué se mira tanto a Francia?
Creo que si la atención está tan puesta en este país que de alguna forma es el mío, más de mitad de mi vida la he pasado aquí, es que es el país del Siglo de las luces, de algunos filósofos que nos han ayudado a pensar, gracias a que siempre ha apostado por ideales altruistas y nobles. Tal vez ha llegado el momento de devolverlas a las clases populares, hacer que participen, no quitarles más autonomía que será confiscada por el poder del dinero. Marine Le Pen representa así ese país carcomido por la pobreza de sentimientos y de imaginación, la Francia del dinero, del imago de los Estados unidos, del sueño miamero que no termina de tomar forma, un país cada vez más caricatural, más ordinario, menos interesante. La guerra contra las elites es la estigmatización surgida de esa lógica capitalista ganador-perdedor, del mundo del mercado y de la mercancía aplicada a la vida entre humildes que cuentan los centavos y que no tienen manera de soñar. La educación no les ha enseñado a imaginar nada que no sea cuantificable y su ascenso social no será nunca suficiente si el modelo de éxito sigue siendo una marca de lujo o una propiedad suntuosa. La pobreza es interior. Francia no es un país pobre, sino empobrecido, se ha empobrecido a fuerza de gasto y de querer seguir acumulando, es el discurso que intentó hacer oír Benoi Hamon, demasido ofensivo para gente que quiere seguir escuchando la música narcótica del progreso imilitado sobre las espaldas de quien sea.
Es el problema también de Emmanuel Macron. Ojalá comprenda a tiempo. No puedo pensar que hay cosas irrecuperables, que la gente es sorda y egoísta por elección en lugar de por defección.
En suma, Le Pen será la consolidación de un mundo post-industrial que pena para pasar a otro modelo, menos patriarcal, menos egoísta, un proyecto de sociedad más colectivo y creativo, hecho de actos y de frases, de presencia, de cuerpo, de afecto. Salir de la razon instrumental a la afectiva, son muchas cosas, uf! Antes, es importante que la gente pueda representarse ese mundo con menos objetos, más frugal y menos egoísta y solitario.Una revolución.

mercredi, mars 22, 2017

Somos todos proletarios?

Los desastres naturales nos revelan toda nuestra vulnerabilidad. No podemos hacer nada contra ellos, estamos entre sus manos. Pero nos revela también cual es la situación de nuestra sociedad, qué trato recibe la población y si está protegida. Un gobierno en democracia gobierna para las mayorías. No es el caso en estas democracias que parecen realmente democracias, donde se enfrentan los derechos de quienes los poseen y de quienes son siempre los Condenados de la tierra,  como los llamó Frantz Fanon. Condenados por cierto a pasar  hambre, frío, calor, miedo, a no tener futuro. Esta es una cosa que tienen en común todas aquellas personas desclasadas, para identificar a esa población que oscila entre la estabilidad precaria y él completo caos económico. Son poblaciones residuales acostadas a los ríos, o en los desiertos, sin instalaciones de agua y desague, sin electricidad, sin escuelas, en suma, en la completa precariedad. Hemos dejado que la economía nos haga a todos y todas proletarias, valemos lo que poseemos, y no tenemos otra cosa que nuestra fuerza de trabajo. Así, la catástrofe que vive mi país demuestra que una gran mayoría sabe que no posee más que la fuerza de sus brazos y se sirve de ellos como mercancía (transporta, desplaza muebles, mercandería, construye, etc) para obtener ganancia. Hasta ahí su reflexión se coloca fuera de toda moral, está haciendo lo que la sociedad le ordenado y le ha enseñado a hacer: producir ganancia. Inútil hacer muecas de asco a esta forma de capitalismo tan aplaudida por las elite, tan dócil con las transanionales y tan conmevencida que el "libre mercado" es la clave del desarrollo, la lógica del chorreo y una casi ausencia de intervención del estado. Hay que ver cómo la situaciçón se ha degradado en el Perú, hasta tal punto que la gente enloquece y quiere ganar con la miseria de otros más pobres (porque existen siempre más pobres en esta esacala de desposeídos), con una total ausencia de escrúpulos y de solidaridad. Es que la pobreza no es solidaria sino que endurece y a fuerza de maltrato hace que la piel se curta y se endurezca. Cuando estas pasiones tristes muestran su lado luminoso, entonces son  "emprendedurismo" o ingenio popular y provoca los elogios de la burgesuía, pero, cuando esa misma población muestra su lado mas ocuro, el más limpien, es responsabilidad también de ellos. No quiero ser maternal, no son niños ni niñas, pero sí personas que están sometidas en el día a día a una subsistencia dura, descarnada y anónima. Esto crea el terreno perfecto para que florezcan nihilismos de toda clase. La frase de Dostoiesvki, "si dios no existe todo esta permitido", es transformada en "si no hay ley que me proteja entonces yo no tengo por qué respetar la ley". Estamos asistiendo al desgaste de todas las fórmulas para embelllecer este capitalismo inhumano, la máscara se le cae a pedazos,  aunque muchos se aferren a sus túnicas aparentemente dignas, estas están en harapos. Me pregunto si entendemos la lección, si comprendemos que vivimos en un planeta con recursos naturales limitados y no  infinitos. ¿Podremos caer en un tal nihilismo destructor que, todo nexo social, hasta ahora protegido por una cierta abundancia, se rompería? Es lo que me da miedo, que de pronto la población estalle, explote, se desborde. Las lluvias van a seguir, la comunidad internacional, salvo la latinoamericana, no ha reaccionado pese a que son los países del norte los más responsables del recalentamiento climático.Y si lo hacen, es con migajas.
Es egoísta y frío, pero este mundo se parece cada vez al Iguala de Pedro Páramo, es un desierto, un lugar fantasma, es lo que hay que evitar. Ocupemos la existencia, pensemos en otro futuro.

mardi, mars 07, 2017

¿Por qué retrocede el feminismo?

¿Por qué retrocede el feminismo?

Por Patricia de Souza

¿Es posible que la dominación social, sexual y simbólica de la mujer se pueda  entender únicamente en cifras? Nada más simple que una cifra, nada más paralizante e indiferente. Una cifra hace un llamado a la lógica, extrae de contexto, petrifica. Por eso, aunque las estadísticas de esta dominación sigan siendo inquietantes, ahora más que nunca en una sociedad tan conectada, no voy a recordarlas, sino pensar el por qué el feminismo se entrampa en un debate estéril. Si Marx y Engels en su Historia de la familia dijeron que la mujer había perdido la batalla histórica por no haber participado, lejos de verificar si existieron matriarcados en sociedades no occidentales, como lo quiso demostrar Johann Bachofen, estas formas de opresión poseen una historia y un mapa cada vez más claro de exclusión. Se tiende a rechazar la idea de que las mujeres no posean los mismos derechos que los hombres en una época globalizada y de “proletarización del consumo” que ha modificado el sentido común de la mayoría, es decir, el silogismo de “si consumo existo, y si todas consumimos, existimos”. El abaratamiento de la producción, en detrimento de la calidad, reproduce los mismos esquemas al pensar, y, sin darnos cuenta, protegemos el legado cultural de nuestros dominantes. Lo que parece globalizado es el modelo binario de salario-consumo. O sea, tener los mismos paradigmas de bienestar, soñar y desear (el deseo mimético, por imitación y alienación) los mismos objetos en una sociedad dominada por la ganancia que produce una imbricación entre división social y división sexual del trabajo, una confusión entre esfera pública y privada, una reclasificación del rol de la familia y una desvalorización del trabajo doméstico en favor del trabajo salariado (ver Silvia Federicci). Si las relaciones de clase y las relaciones de sexo son irreductibles a la misma cosa,  estas se condicionan y se nutren mutuamente, por lo que no se puede luchar contra la opresión sin hablar de luchar contra la explotación. Pienso en el tema de las “maquiladoras” en México, las empleadas domésticas en mi país, el Perú, y esa larga lista de servilismo consentido por el mundo globalizado.
El problema más complicado es unir las diferentes vertientes del feminismo, dilema post-moderno. ¿Cómo podemos hablar de un discurso totalizante en tiempos de relativismo cultural y de descolonización del conocimiento? Los “universalismos” han sido también el arma de opresión cultural más eficaz, y si somos honestas, son los hombres los que han salido siempre beneficiados, el Uno es idéntico a sí mismo, la mujer tiende a aspirar a ese Uno para dejar de ser fragmentada, el “garcon manqué” freudiano. Debate también entre lo natural y lo adquirido, entre biología y cultura, tópico complicado y sin consenso. Por más que digamos que las mujeres son consideradas como seres completos y con derechos iguales a los hombres, la experiencia tiende a mostrar lo contrario: feminicidios en aumento, rezago social, laboral, e intelectual,  la legislación avanza pero las costumbres y las mentalidades no siguen el movimiento que parece poseer su propia lógica. Las reivindicaciones son tomadas como  una pose o un discurso “elitista”: solo habla aquella que puede darse el lujo de poder romper con las reglas de la tribu. La religión también se impone en una era de desastre climático, migraciones y descomposición social. Según Michel Maffessoli, el sentimiento trágico surge cargado de mitos donde la mujer tiende a ser más esclava y más sumisa. El capital simbólico subsidiario de la economía de mercado no deja espacio para que la mujer se vea de otra manera que no sea utilitaria, es útil a la comunidad, a la preservación de la especie (vientres de alquiler), pero esa utilidad está supeditada a un servicio, a un aprovechamiento que va siempre en contra de sus derechos como persona y como ciudadana. Este capital simbólico está también garantizado por el poder alienante de su contenido, las mujeres acceden a la cultura dominada y construida por integrantes del medio dominante, aliado del gran capital, sienten que forman parte de ese “todo global” y combaten a aquellas que se resistan a los dictámenes de la hegemonía ideológica. Al menos, esa es la realidad en nuestro mundo occidental donde el espacio social y político está en disputa, donde somos la parte que “no nombra”, como decía Flora Tristán en el siglo XIX, o las “parias” que describió Madame de Stael en sus análisis sobre la literatura escrita por mujeres. Escuché en la radio a la artista Annette Messager, primera mujer en obtener el premio de la Bienal de Venecia en el 2005, a quien la situación de las mujeres en el arte le parecía deplorable, lejos de los tiempos de las “Guerrilla girls”, y más cerca de una condescendencia anestesiada. En la literatura, el medio con más carga simbólica e ideológica, el más dominado y formateado, las pocas voces que logran levantar vuelo, terminan por arrastrar el ala. Ante la falta de consenso de qué es importante para las mujeres dependiendo del lugar de dónde se analice su situación, el mundo se radicaliza marginándolas de manera eficaz, incluso violenta, inmanencia garantizada. Un universalismo es posible dentro de una pluralidad de ideas y representaciones, que es lo mismo a decir que los acuerdos plurales, incluso paradójicos, puedan existir. El feminismo no puede ser el producto de mercado etiquetado como “peligroso”, sometido a la presión social, bajo amenaza de castigo. Atreverse a ser feminista es atreverse a pensar qué significa poseer un cuerpo, pertenecer a una cultura, y qué significa la historia como la narración del relato de nuestra especie, una narración que necesita reflexión del por qué no estamos presentes, puesto que estamos en condiciones de hablar.  Antes de que sea un balbuceo.

dimanche, février 12, 2017

del laboratorio.taller, poema de Eva Turumbarre

La hoguera en el confín de la tierra


“Ya estamos en el confín de la tierra. Hefesto, te pido cumplas las órdenes que te dio Padre: amarrar a este alborotador del pueblo al precipicio de esas rocas con invencibles trabas de lazos diamantinos. El hurtó su atributo, el fuego luminoso, y lo entregó a los mortales. Ahora sabrá de la dominación de Zeus.”



Estamos en el confín de la tierra.
No en los paisajes del Antiguo Testamento.
En la tierra abyayalense.
El imperio del Inca y del Tanhuantinsuyo.
De mapuches, tobas, guaraníes, huarpes y mocovíes.
De llanuras, montañas y selvas infranqueables.
Del Popol Vuh, los héroes divinos y el linaje del quiché.

“Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo”.ii
El camino hacia Xibalbá, dónde estaba la caverna del fuego.

Y la hoguera en que fueron quemados los primeros hermanos que pisaron el suelo.
Cenizas de la tierra, resurrección de la vida, dice el libro sagrado de los mayas.

Los hermanos volvieron.

Somos generación de aquellas generaciones que ellos engendraron.
Porque el fuego es fin y es principio. Igual que la tierra, devora y da vida.
Así como el relato griego, o el bíblico, emergemos de estadíos míticos.
Con barro, aire, fuego.
Aquel de Prometeo ingresó en los barcos de Colón, de Cortez y Magallanes.
El confín de la tierra.
El límite extremo de un continente que durante siglos fue silencio y luego eco de leyendas
de cofres cargados de oro y de plata.
Argenta…la tierra prometida.
Tierra personaje de una obra de ficción sagrada.
La ambición se interpuso dominante, entonces fue.
Profanada, saqueada, mutilada,

Destrozaron sus entrañas y su gente. Occidente llegó.
El fuego que Prometeo le arrancó a los Dioses fue arma en manos conquistadoras.
Los primeros hermanos que una vez se levantaron de aquellas cenizas no pudieron darle vida a sus hermanos.
La muerte asoló las pampas. La selva. La montaña.

Dicen que las piedras alguna vez hablaron, que guardan para los tiempos todas las historias y vive en su silencio la gloria de Tupac, Caupolican y el Pachakuti.
Yo, a veces, las escucho. En el hondo silencio de las noches.
Cuando el fuego ya es brasa.






1 Esquilo. Prometeo Encadenado. Losada. ii Popol Vuh. Libro sagrado de los Mayas. Fondo de Cultura Económica

mardi, janvier 24, 2017

otra mirada dentro del taller laboratorio

La presencia de la narración


La palabra presencia me hizo retomar varios pensamientos que tuve en este último tiempo. Por un lado me hace pensar en que algo está presente en la narración. ¿Qué es esa cosa, o ente que está presente? Esa me parece una pregunta fundamental para responderme. Acaso quizá sea lo más correcto pensar que el narrador tenga una existencia propia con la cual el autor no tenga la más mínima relación. O quizá sea al revés, que un narrador sea básicamente la imitación de un autor que nos viene a contar parte de sus experiencias. ¿Cuánto importa la visión personal de un autor al estar escribiendo? Es otra pregunta que me gustaría responderme. 
También la idea de la presencia me hace pensar en “La muerte del Autor” de Barthes y pienso que quizá la presencia de esa cosa de ese ente, no debería ser la de una persona de carne y hueso, sino la del lenguaje. Debería ser entonces el lenguaje haciéndose y rehaciéndose el que tenga presencia en la narración. Pero el lenguaje, sabemos, es una cosa con un hueco al medio que ha llegado hasta nosotros como una interconexión para la comprensión del mundo. Un mundo real repleto de cosas materiales, de realidad viva si se me permite el término ¿Podría haber lenguaje sin una referencia real? Esa es otra pregunta que me gustaría responderme. 
Veo que en la literatura, llamémosla de menor nivel, hay una necesidad desesperada de convertir al autor en un consejero ideal para distintos tipos de situaciones (el autor como un farmacólogo entregando analgésicos). Veo que a este tipo de literatura la gente se acerca a comprarla en cantidades mucho mayores porque buscan la prescripción adecuada para calmar sus dolores, buscan desesperados a alguien que por lo menos les distraiga del dolor. Es la búsqueda de un ser (que es el autor obviamente) que pueda decirles, con la justificación de la autoridad del conocimiento, cómo deberían corregir sus vidas para evitar al maldito dolor. Y esto me hace comprender que uno de mis mayores temores es caer en este tipo de literatura (como escritor o como lector) sin saberlo. 
No me animo por eso a dar una conclusión sobre la presencia. ¿Cuánto debe jugar el “yo” cuando se escribe algo? ¿Cuánto hay de otra “presencia” cuando se escribe algo? Son otras preguntas que me encantaría responderme. Quizá mi inclino cada vez por saber que mi presencia en la narración es de otro, un otro que quizá haya sido creado por mí mismo o que habita dentro del lenguaje. Pero de que debe estar presente algo vivo en la narración, de eso no tengo la menor duda, lo único sería resolver qué sería ese algo.

Leonardo Nicodemo.

dimanche, janvier 15, 2017

El espacio es de Ellas y Ellos

Si bien tiendo a pensar que la escritura es una ecuación entre vida individual y colectiva, la intención de este espacio es dejar que hablen otras voces, aquellas que son las estrías de la experiencia adheridas a las rocas. Marcas poderosas, vivas. Es importante que sepamos que escribir, por más que sea una actividad solitaria, es un diálogo silencioso con los demás, es un encuentro de fuerzas, la constelación que se dibuja en el firmamento cada vez que alguien habla, o "nos habla". Es la razón por la que iré publicando aquellos textos de quienes participan en el taller a manera de archivo colectivo en nuestro idioma. Me fascina la idea de acompañamiento, de camaradería. Al final somos un gran cuerpo que escribe, y se inscribe, resistiéndose a borrarse.

El primer texto: Las gaviotas volaban sobre las huellas en el arado, de Eva Turumbarrere


Las gaviotas volaban sobre las huellas de la tierra que iba dejando el arado. Lo negro y lo blanco en una superposición cambiante y permanente.
El arado y el tractor. 
Una tarde cálida, en las horas en que la siesta silencia el canto de los pájaros, el olor a la tierra removida esparcía aroma a frescura renovada.
A lo lejos la figura de un árbol reseco por los años, pero aún de pie con sus ramas secas y vacías. Muy cerca el molino movía sus aletas con lentitud. Pereza en el llenar de la aguada.
Las gaviotas revoloteaban sobre las huellas de la tierra arada.
El arado y el tractor.

Dentro del tractor iba yo con mis cuatro años o cinco años y mi candidez de niña campesina. El amigo tan querido por mi padre manejaba.

Y allí ocurrió que esa mano enorme, gigante, monstruosa, ingresó en mi intimidad tocándome. Profanando mi pudor.  Profanando mi cuerpo. 
El dolor, la angustia, todo fue, sigue siendo un grito contenido. El grito que supera las palabras que no tuve, que no tengo, que no sé si algún día tendré.

Fue un ataque intenso, desvalida en el medio del campo, en una intemperie que desde aquel momento se llenó de sombras, de miedo, de horror.

mardi, janvier 03, 2017

¿Qué sucede con la novela? Un libro que existe, Los perros de la eternidad...

cuando empiezo un libro siempre ruego poder sentir lo que estoy leyendo. Pocas veces sucede. Algunas veces siento que lo que leo no es verdad, o que ha sido "fabricado" y se nota mucho el trabajo de "producción". O que corresponde a una mentalidad demasiado esquemática, repetitiva o epigonal. Y peor, muchas veces puedo sentir que lo que leo es una prolongación de la ideología dominante, sin planeta luminoso que gire libre en el espacio haciéndonos ver su luz, sino una especie de planeta inmóvil,  lo que me produce un sentimiento de asfixia. También es importante encontrar un tono, una voz de autor.a verdadera. Sucede poco, pero sucede. No quiero decir banalidades, aunque hay algunas cosas que he notado en mis lecturas recientes, las novelas reflejan y encarnan su tiempo y quien escribe es como la caja de resonancia, el traductor y la traductora de todo lo que sucede y que, mientra más notas musicales tenga entre sus manos, mejor será su resonancia... es una música, caprichosa, alta, como baja. Y es siempre una música.
La última novela de Alejandro López Andrada, Los perros de la eternidad (Almuzara 2016) me ha abierto las puertas a un  espléndido paisaje interior, colores, formas de una España que no cede a la música narcótica del imperio neoliberal. Es decir, la novela refleja un mundo todavía no contaminado por el pensamiento liso y estandarizado de la "sociedad del espectáculo". Los paisajes que describe, la Cordova de toda una vida donde el persoanje principal gravita, son de una intensidad poética rotunda, y dan ese aliento largo de las frases de la novela. De hecho, no sé si Alejandro López Andrada hubiese escrito una novela como esta si no se protegiera como lo hace del mundanal ruido de la sociedad mercantil, si no hubiera en él ese observador fino, atento al detalle y a las emociones. Porque si hay algo que me ha seducido en esta novela, es su falta de temor a la "emoción y el sentimiento", en contra de los paradigmas de escritura aseptisada y falsamente neutra. De hecho, los recursos del autor son parte de es paleta de pintor de estilo impresionista. Tal vez hay algo del mundo de Onetti en ALA, la ciudad que es una cosmovisión, con sus valores, sus gentes y sus experiencias que se resisten a ser borradas de la memoria, es también un esfuerzo de memoria, de dejar marca de una parte de la realidad muchas veces no reflejada en la narrativa contemporánea de la España actual. La verdad que pocas veces me leo una novela de un tirón, por eso me ha encantado que este sea un libro, un libro de verdad, con toda su carga afectiva de vida.