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mercredi, mai 16, 2007

Sendero Luminoso

Ayer se cumplió una fecha de la captura de Abimael Guzmán. Ese es un tema que todavía no hemos digerido, porque se encuentra muy cerca y porque ha sido un trauma, una ruptura, y una herida, en la historia del Perú. Primero, nos plantea razones éticas y morales sobre un tema fundamental: el mal. Todos deseamos comprender cómo un grupo de gente pudo utilizar métodos tan violentos y tan crueles contra una población con el argumento de la "guerra popular y la lucha de clases". En la historia hay muchos ejemplos de violencia atroz. Y esto nos lleva a preguntarnos finalmente, qué es lo humano? La crueldad, la alienación, y todas sus patologías no son entidades separadas de las personas, son un producto del pensamiento, de ideas y sentimientos, en suma de su lenguaje. Por eso, en cada caso en que esto sucede, se habla de locura, de insanía, de demencia. Hay una categoría que el lenguaje no expresa, y es cómo se puede ser indiferente al dolor del otro? Hay posturas cínicas, la más reciente es la de Jonathan Littel haciendo una apología de las virtudes artísticas del asesino en serie de la universidad en Estados Unidos. Se puede hablar de un psicópata como si fuese un artista? porque entonces es que todos estamos un poco locos, y el lenguaje, los gestos que lo representan no significan nada. Yo creo que el lenguaje nos constituye, es lo que nos hace humanos y seres que aspiramos a una cierta trasncedencia, pero ese lenguaje, sano, conectado con la vida, y con Eros, expresa también la presencia del otro, esa presencia irreducible del rostro del otro (y que es la prohibición del crimen) de la cual habla Lévinas en su libro Totalidad e infinito. Solo cuando el lenguaje ha perdido esa capacidad de integrar al otro como uno mismo, como una responsabilidad moral incondicional, es que somos capaces de no hacer daño, de no causarle dolor. Si nuestro lenguaje se hace ajeno, si no tiene esa relación con el exterior, si se cierra, sucede lo que podría ser una patología grave. No es que existan tabús, es que a veces, ciertas experiencias, son casi imposibles de abarcar con el lenguaje. Y sin embargo, Paul Celan escribió desde un campo de concentración, Primo- Levi, Robert Anselme, Chalamov, todos ellos desde una experiencia dolorosa, sin odio, ni siquiera como víctimas, como seres siempre humanos, capaces de compadecerse frente al dolor de otro. Porque el lenguaje cuando es capaz de expresar sentimientos, cuando Tánatos no se ha apoderado de él, es capaz de producir belleza, reparación, incluso de perdón, que no es una situación de poder, si no de humildad porque lo que desea es comprender. Por eso, muchas, veces, el tratar de comprender puede hacernos creer que fomentamos una banalidad del mal, pero no creo que sea eso, es que si no comprendemos y pasamos a otra cosa, la herida sigue allí. No sana.
Yo sí creo que las personas que escriben de alguna manera cambian el sentido de las palabras, dándoles nuevos significantes, nuevos contenidos, sin caer en la moralina, como decía Nietszche. Decir el mal no significa hacer una apología sino simplemente entender en qué medida puede ser humano. Pienso en el libro de Norman Mailer sobre la vida de Hitler... muy criticado por tratarse de un tema tabú. Es común, ahora que as religiones no so la respuesta a dudas fundamentales sobre la moral y la ética, que la mayoría de personas se pregunten sobre el sentido, y la jsutificación (cómo juzgarlo, dónde colocarlo) de ciertos hechos de nuestra historia, por ejemplo, los años dolorosos de Sendero Luminoso. Eso tomará algunos años más.

1 commentaire:

Ignacio a dit…

Deben leer esto para entender mejor a Sendero Luminoso:

http://www.connuestroperu.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2051&Itemid=31