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jeudi, décembre 14, 2017

al borde del abismo

Un país al borde del abismo, con anteojeras, que no quiere hacerse cargo de su historia, ¿existe?
sí, el Perú vive de espaldas a la historia, es decir, no hay narración, no hay relato en un país considerada como mercancía y presa de la voracidad del sistema. Cada persona es un capital, su propio capital, dispuesto a explotarlo, desplumarlo, atropellarlo si necesario, con tal de sobrevivir.
Estas personas a su vez explotan a otras personas, las desprecian sino se pliegan al vaivén embrutecedor del consumo.
Una sociedad infantlizada por el consumo en su forma más básica (en la cual yo me muestro como una vitrina, sin sujeto) es una sociedad casi facista.
Estamos a punto de que se diluya el gobierno, frente a un silencio general, cómplice y cobarde.
El Perú es señalado como el ejemplo del mejor alumno.a, hace todo "como le dicen que hay que hacer", dilapida su patrimonio, destruye sus recursos naturale sy esclaviza a su polación, ¿qué más le pueden pedir? El caos que reina, la falta de escrúpulos para ganar dinero, la dominación masculina, que impone sus reglas, su lenguaje, su modelo, es brutal. Las mujeres hablan como hombres, se casan, veneran la maternidad como "realización de la mujer", comsolidan esta sociedad arcaica, reaccinario, escanlosamente desigual.
el capitalismo implanta sus marcas en medio del desierto, los barrios ricos, pocos, se enorgullecen de parecer "ordenados", de erguirse sobre el desprecio de los pobres. Es para llorar.

No hay un solo lugar donde la palabra sea libre, auténtica, todo se juega en la lotería de la suerte.
los rezagado.as son mayoría, ponen el lomo para llevar adelante esta lenta procesión hacia el abismo.

Nunca he visto un país, que es el mío por nacimiento, pero que no puede ofrecer reposo, tan alienado, tan encerrado, tan sordo.

Por momentos la impresión de andar sobre vidrio, ni siquiera la elite están en condiciones de nombrar con un lenguaje claro lo que sucede. La reciente crisis de gobierno es un ejemplo. Hay una sobreactuación, una histeria machista, obsoleta, rancia.
La grisalla de Lima es ahora la grisalla de la vida aquí, un remedo del modelo occidental, pero sin creatividad, sometido con docilidad. Podría aportar algo el Perú como historia, como país? eso solo sucedería si la gente asumiría que debe escribirla con sus propios recursos, que hay una sola salida, hacerse cargo de ella, de su población, de su gente, de sus atrasos sociales, de su brutal desigualdad.

una nueva gramática urge, pero nadie está dispuesto a construirla.
agotada estoy encerrada en una casa de san isidro, esperando que suene la alarma para subir al avión y separarme una vez más, quizás cruzar el umbral de la adultez y dejar el pasado como pasado, de este país. Situación doloroso, pero necesario.

jeudi, novembre 30, 2017

lima

desde hace días en Lima, las variaciones de tono, de ánimo, son muy contradictorias. Diría que la concentración, la posibilidad de concentrarme en una idea se esfuma frente a la demanda de atención de familiares y amigo.as.
definitivamente vivir en el Perú, y en uan ciudad como Lima, no es fácil. Hay que entregar su alma, quedarse sin contenido para seguir el ritmo trepidante de esta ciudad.

no hay salida,
correr,
detenerse
correr,
en uan superposición de velocidades que no logramos controlar.


ayer, jueves 30 de noviembre, presentación de mi libro que e suna recopilación de ensayos, Eva no tiene paraíso. Una muestra de lo que suele suceder en mi país, irrespeto por le trabajo de la otra, desdén, desinformación, lenguaje confuso. Era tan patética la actitud de la presentadora, demostrar que ella estaba "capacitada para opinar", que no dejó que se hablase del libro, que, de paso no había leído.

esa mezquindad, esa falta de ideas, de no querer afrontar la pobreza de ideas, porque se trata de pobreza de ideas y de falta de lenguaje, los mismos efectos que hace mil años, ni una pizca de duda, extraña manera de avanzar en el mundo. Mis compatriotas parecen acorazado.as avanzando, o es que la arrogancia de pasar de la pobreza a cierto relativo consumo (abaratado por la precarización del empleo y la mano de obra) les ciega. Toda esta aparente bonanza tiene su lado oscuro: los millones de personas que viven en la pobreza. Y no pienso decir, ni escribir lo contrario.

regreso más tarde.


samedi, novembre 18, 2017

días sin escribir

he pasado varios días en este lugar pensando que podría escribir,  una ingenuidad de mi parte: la escritura, en mi caso, es un gesto afectivo, pensado, pero sobre todo sentido como experiencia de arraigo, de encarnar de forma más completa la experiencia. Y aquí ha habido un desfase de idioma, el inglés me resulta odioso cuando es asumido como el idioma "natural" de comunicación. En pleno conflicto catalán es el idioma deseado, en el cual, los que reclaman una existencia histórica en el presente, se hayan a gusto, pero que a mí me suena a dominación. Curiosamente, hay una plena identidad entre los, y las, catalanas con el inglés, se sienten acogidas y abandonan sus vestimentas de desarraigo, que es enorme porque su deseo de ser econocido.as como una comunidad hablante (no solo hablada) se estrella contra el curso de las cosas, el devenir del idioma castellano que crece en otras latitudes ajeno a esos procesos de conflicto con la identidad dentro de la nube tóxica de la globalización, y se dan más bien desde la lucha de clases. Por ejemplo, la lucha de los pueblos indígenas en américa latina. Aquí no son ni indígenas ni clases populares sino un conjunto de clases emergentes entre las cuales hay muchas fuerzas de derecha que no sirven para ilustrar una "cierta transversalidad" como me lo decía una persona pro independentista. Eso de querer fundirse en esa épica del reconocimiento de la identidad como pueblo, como nación, despierta todos los temores de una Europa que ha vivido varias guerras fraticidas en pos de esa búsqueda de una unidad perdida. El derecho a la autodeterminación de los pueblos ha sido usada en varios sentidos, el primero, como la reivindicación justa de un derecho, que sea legal, o no, era legímitmo, la segunda, como una forma de denuncia de opresión que no ha sido interpretada como tal porque el otro grupo se siente igual de oprimido por una exigencia semejante.
resultado, no ha habido diálogo ni lo habrá, la gente de cataluña se ha contado un relato que no se sostiene en la realidad, pero que alimenta algo más potente, la idea de un país... ya se verá con el tiempo.

mientras tanto llego a rastras a los últimos días de estadía aquí con una sensación desagradable, pocas conversaciones, o ninguna, donde haya habido verdadero intercambio, el feminismo, o lo que queda de él, se ha convertido en una especie de ascensor social para mujeres que redactan tesis, para quienes quieren organizar un poco el caos interior, y lo entiendo, pero quizás no era el lugar donde trabajar temas tan personales como son los míos.

la presión del inglés y el rechazo involuntario que produce el castellano en pleno conflicto ha sido pesado, muy pesado. Mal momento, pero igual he notado una americanización acelerada de esta región, todo el mundo es bilingue en inglés y lo prefiere antes que el idioma castellano que es sentido como "opresor". La población catalana es globalizada, muy orgullosa de estar en Europa, que, ahora amismo, les ha cerrado la puerta (y no sé por qué me suena a lo que sucedió con la Argentida durante la guerra de las Malvinas)....

a suivre...

a punto de partir a Lima...




dimanche, novembre 05, 2017

crítica a la vida moderna. España, aparta de mi este cádiz.

Esta mañana he visto cómo amanecía la ciudad de Madrid. La basura ha sido recogida desde muy temprano, pero algunos mendigos duermen tiritando en los rincones de las entradas a los cafés. Dentro de esos cafés, la basura vuela por los aires (papeles, envolturas, servilletas...) parece que hubiese habido un terremoto o una catástrofe natural, pero es más bien ecológica!! Nadie cuida nada, nadie se hace responsable de este horror, eterna infancia. Un grupo de jóvenes bebe café  comiendo hamburguesas tibias, sumidos en la indiferencia más completa. No hay otro sitio abierto a las ocho de la mañana, y decido tragarme mi aversión y meterme ahí para tomar un café. La chica que atiende es argentina, lo reconozco por el acento. Luego será al estación de Atocha, algunas personas con las cabezas pegadas tratan de hablar bajito para no molestar, es gente del Magreb o de Africa. Otros, vagabundos, alcohólicos, pobres desplazados y sin domicilio, dormitan envueltos en la mirada gélida de los transeúntes. Hay jóvenes latinoamericanos que se encargan de los trabajos más duros, transporte de carga etc... gracias a ello.as la sociedad sigue en pie, continúa su ritmo alocado. Y es moralmente  duro y depredador. Si en Francia el capitalismo industrial está desatado, y hay algunas personas que lo identifican como responsable de la catástrofe ecológica y el desarraigo de nuestro tiempo, aquí no parece ser identificado como una de las razones, aquí todo el mundo parece sumido en una especie de perplejidad feliz. La infancia interminable y sin futuro, presente puro. Lo leo en esa expresión un poco ida, un poco fija, como alguien que no acaba de nacer. Ayer me quedé pensando si la gente que asistió al taller sobre Marina Tsvetayéva en la librería La central del Callao, entendió mi frase sobre la historia, cuando esta se impone a los movimientos interiores, violentándolos, dejándonos sin estado de alma, o sin alma, que es lo mismo. Sus expresiones no me revelaron nada. 

Qué desierta es España. Tan distinta de Francia, de mi país, de todo lo que conozco. El tren ave es blanco, tan deslucido, que cuando veo un tgv francés que es azul (el azul es un color espiritual con densidad, el blanco es la disolución para mí),  en una estación casi vacía, desertada por la calidad de encuentro humano desplazado a otros lugares más bastardos, calles, puentes, tiendas, recuerdo con alegría que vivo en Francia y que ahí, pese a todas mis quejas, queda un resabio de preocupación espiritual. Creo que en España, incluyendo Catalaluña, la ola neoliberal ha barrido con todo lo que podía quedar de lento, de atento. En eso, Cataluña es económicamente España, sigue el credo del dinero. La inociencia es rara. En el pueblo de Olot, a veces me cruzo con ancianos que se detienen a preguntar por una calle, un hombre me preguntó la otra vez, mostrándome un corazón de plástico en la Palma de su mano, si creía que era un zarcillo, cosa que me sorprendió, porque en América decimos aretes o pendientes...


Ciertas sociedades parece que no ofrecen otra cosa que el lenguaje de las cifras en una forma de pensamiento de la abstracción individual casi perpleja, debe ser esa la expresión poco plástica de algunos rostros. No identificarse con ese credo es ir a dar al basurero humano, no hay modelo que represente la frugalidad. Sociedad bajo tutela por flojera y por negligencia. Solo me atraen las personas y las sociedades que se atreven a pensar y asumir nuevos retos, los de alma nueva e irreverente.

Sociedades que imitan la libertad y falsifican la calidad de la vida, canje de cantidad por cantidad. Marcha silenciosa de gente que abandonado la iniciativa y sigue la música embriagadora del consumo. Todo el mundo llega a existir a través del consumo. Un cierto prestigio del objeto, sobre todo de la marca. Mujeres, todas, con uñas pintadas y iPhones que recorren grácilmente, respondiendo al mandato comercial. Mientras más intensa es la alienación más intensa su desconexión con su entorno, su ambiente, su idioma y su propia vida. Un sujeto sin sujeto.


Criaderos de chanchos/cerdos.

en las laderas de los cerros verdes, de vegetación mediterránea se recortan los innumerables criaderos de chanchos, habitáculos rectangulares, sin luz, con un surtidoress de alimento en tubos de acero pegados a las paredes. Cuando veo esto, me imagino a los cerdos apiñados, comiendo día y noche bajo un potente chorro de luz. Imposible comer después embutidos sin pensar en ese maltrato. Así que resisto a mis ganas de comerlos, aunque a veces ceda y cierre los ojos mientras me llevo uno de esos deliciosos pedazos a la boca. 


voy llegando al final de mi estadía,  ninguna  conversación sobre el tema que no haya sido anécdotica. Me pregunto qué se va a hacer con la marca surgida: feminismo!


continúo más tarde.

dimanche, octobre 29, 2017

la fragmentación de España

un paréntesis para hablar de este tema que ha ocupado varios días de la actualidad. Es un momento en que la historia se defiende y quier eimponer una coherncia narrativa. Justamente, la coherencia tiene que ver con esa posiblidad de integrar una ficción en la que podemos vernos con un sentido, un movimiento. Sucede que la región de catañuña ha creado una suerte de arcadia, de mito de arcadia, no lo sé, feliz, donde todo el mundo podría er bienvenido. Yo creo que la historia es más una cuestión de individuos, casis siempre hombres, que de colectivos. En ese sentido, alguien ha logrado encender la llama de la ficción.
estoy en Olot, en una región volcánica, un pueblo en medio de la montaña- Un lugar acosado por las reglas del mercado. Es curioso, en España, o lo que concebía como tal, hay siempre esa sensación de que la falsificación es aun mayor que en Francia. Me explico. Las casas, el urbanismo, ha empujado hacia los lados toda marca de cultura y de tradición. Casas modernas, donde la eficacia es el mandato, se abre paso por entre campos de cultivo, criaderos de chanchos encerrados en  granjas (pobres cuchis), que despiden un olor a amoníaco, intenso-


mardi, octobre 24, 2017

La soledad en las sociedades neoliberales

extraña sensación de llegar a un espacio desconocido e impersonal. lo primero es que el mundo interior se desorganiza, una angustia infantil, de no saber, de no conocer o poseer un lugar. es el fenómeno de los "países pobres" de los nacen habitantes vulnerables, siempre niños y niñas que pierden a su familia, a su padre y a su madre. Quienes son más inseguras son aquellas personas que no saben cuál es su lugar en la sociedad. Pues yo siempre me encuentro en ese no-lugar, de no saber qué hago aquí.
y la pregunta literal es qué hago aquí en un pueblo de cataluña, extraños devaneos de gente "sin arraigo", de mujeres que hemos salido al mundo a pelear ese espacio.

primera vez que me sucede que siento que mi idioma, el castellano que no he puesto en duda, es vivido por otro.as, catalanes, como un idioma colonial. Nunca antes había sentido algo semejante. Es para ellos y ellas, un idioma de la dominación, una máscara.

resultado: cómo puedo escribir en un idioma dominante sobre el mismo hecho de la dominación...

gran pregunta que aun no tiene respuesta. Algo la legitima, el hecho de que cuando escucho la voz de mi madre, sé que ella me ha regalado el lenguaje, mi lenguaje.

para poder estar en contacto con "nuestro lenguaje", el materno, necesitamos apropiarnos de él y en eso, las mujeres somos las más constantes, las más implicadas: nuestra palabra siempre está puesta en duda y es recibida con desconfianza.

Paréntesis: no me apetecía escribir mirando al muro, opté por voltear la mesa hacia la ventana y las montañas verdes, acariciadas por nubes. Una proeza porque pude sentir que volaba, lejos, hacia mi casa, hacia mis frazadas de la cama, hacia un espacio tibio donde colocar la cabeza.




vendredi, septembre 22, 2017

11 La sociedad industrial

desde hace días vengo ruminando este texto. ¿Qué significa la sociedad industrial? Una de sus características se origina en el tiempo en que se mecanizó la producción, otra sería cuando se empezó a producir en grandes cantidades, primero, para satisfacer una demanda humana (ligada a la necesidad), enseguida para crearla (el tema de la serie Mad Man, la publicidad ocupa todo).

Las sociedades industriales como las europeas, Francia es uno de los países más industrializados, han mencanizado la producción en detrimento de las personas que son reemplazadas por robtos, de ahí que se hable de la "desaparición del trabajo salariado". Los niveles de producción son tan altos que se produce demasiado y que esto supera la demanda creando basura!

no es ser apocalíptica, la producción industrial ha mecanizado, y contaminado todo. Digo todo, para empezar por el sector alimenticio donde las sustancias tóxicas, las manipulaciones genéticas para obtener ganancia, han terminado convirtiendo en un problema sanitario la alimentación. El otro aspecto, el que padezco a diario, es la mecanización de las relaciones humanas, A fuerza de exigir rendimiento y perfomance en todo, ser eficaz, palabra que usa mucho el actual Presidente, Macron, la gente se ha olvidado de vivir. Nadie mira nada, nadie escucha, nadie atiende.

Es la vida de la sociedad industrial, el aburrimiento y la monotonía, debido a la mecanización y la repetición de los tiempos de trabajo,  imponen un tan tan lento y sordo. En provincia, vivo en la ciudad de Pau, al pie de los Pirineos, la vida es todavía más lisa, y sin contrastes. La ciudad funciona con el tiempo de trabajo, las calles no tienen espacios para caminar y privilegian el el auto. Si miramos un mapa de Francia aéreo, veremos que es una dispersión de casas individuales en torno a un centro muy pequeño. Es decir, la "casa dormitorio", del trabajo a la casa, de la casa al trabajo. Esto ha creado una sociedad de gustos individuales y parejos, un ego egoísta y autocentrado y autosuficiente, una falsificación de la existencia en torno a esos valores de éxito, monetarios, y básicos. El encuentro social, la conversación, el tiempo compartido es mínimo. Como resultado es una sociedad que funciona como una contaduría, que monetariza todo, todo, su tiempo, sus frases, sus gestos, su saber común. Una cosa alucinante es que nadie comparte lo que sabe o aprende con la experiencia, para cada cosa existe un especialista (sic). Cosas simples, como por ejempo, si hay hongos en el bosque, o no sé, a qué hora pasa el tren que va a París. Todo es automatizado y mediado por una máquina!

es el horror encarnado. una vida es para poder disfrutar de la compañía, de la conversación, de la risa, del mundo que nos rodea en general, no para vivir encerradas automatizando gestos. Y es eso, cero aconteciemiento, cero compañía, concersación, sorpresa.

Una persona creativa inventa el acontecimiento, decía Franz Kafka, y es cierto solo en parte porque el lenguaje necesita de los demás para existir. El mismo tuvo una vida distinta, la vida no estaba tan atomizada y tan amenazada con ser una repetición de gestos de sobrevivencia como lo es ahora.

En suma, en esta Francia que se vacea de sus mejores características, el arte como alimento importante, el encuentro, el café, la caminata, se ve cada vez más homologada con la vida en países como Estados Unidos (los selfs services, los burger, starbucks, mac donalds, abundan), y al servicio de la obsesión de eficacia de contadores, administradores y tecnócratas.

me detengo un instante: miro por la ventana, la calle está vacía, de vez en cuando algún anciano.a atraviesa la calle (la gente mayor es la que circula a estas horas de trabajo), las veredas con angostas y llenas de protuberancias que impiden caminar distraida. A lo lejos la montaña es la única perspectiva agradable, además del verdor de la vegetación que disimula esta pobreza humana.
Si no es el centro, que es pequeñísimo, nada se altera. La gente parece adormecida, dormida, ausente. Nadie se mira, no hay mirada. Y nadie se habla. En este edificio que no es capitalino (pero que reproduce a la letra el modelo de la metrópolis), las vecinas, casi todas mujeres, no mantienen sino  relaciones administrativas. Nadie sabe qué sucede con nadie. Encierro y sofoco.

A mí, esta vida no se me parece. No puedo ser sedentaria en lo cotidiano porque no tengo una cabeza sedentaria. Me gusta la gente, todo tipo de gente. Y es lo que alimenta mis ideas, mis emociones y sensaciones. Me siento una salvaje amazónica (con mucho orgullo) en medio de un páramo.

Me aventuro a decir que esta forma de vida crea una serie de patologías mentales, afectivas, y de lenguaje. No solo existe el peligro concreto de que el clima del planeta enloquezca y que las poblaciones desaparezcan, sino que también de que las personas decidan hacer todo por desaparecer, a tal punto su vida les parecerá sin sentido. Observemos lo que sucede a nuestro alrededor, exploremos, reinventemos y no nos dejemps dominar. Sobre todo las mujeres que llevamos la peor parte de este horrible relato.